El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, ha clausurado el viernes 1 de julio en El Escorial el curso de verano Fe en Dios creador, ciencia y ecología en el siglo XXI. En él ha reivindicado que, dado que la crisis ecológica tiene una raíz humana, será imposible darle respuesta sin la aportación de las tradiciones religiosas y sin un cambio educativo a nivel mundial.   

Monseñor Osoro clausura el curso de verano: Fe en Dios creador, ciencia y ecología en el siglo XXI

 

Sin las religiones, «hablaremos de ecología pero destruiremos el planeta»

No hay ecología sin antropología, ni tampoco se puede «crear un mundo donde haya más justicia social y menos seres humanos sufran a causa del egoísmo» sin perfilar «qué es el ser humano y qué está llamado a ser en la obra de la creación». Esta ha sido la tesis central de la conferencia con la que monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, ha clausurado este viernes el curso de verano Fe en Dios creador, ciencia y ecología en el siglo XXI, organizado por la Universidad eclesiástica San Dámaso en el marco de los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial.

Analizando El mensaje del Papa Francisco en la ‘Laudato si’, el arzobispo de Madrid ha afirmado que «la crisis ecológica tiene una raíz humana». Por tanto, las soluciones deberán articularse «en torno a un concepto de persona», que «el Papa refiere a Dios. Solo en referencia a su origen y destino en Dios el ser humano se reconoce como hijo del don y realizado en la donación». Sin esta lógica del don, «hablaremos de ecología pero destruiremos al planeta, porque destruiremos al ser humano».

«No somos dueños de nuestro cuerpo»

Tener conciencia de este origen divino del hombre implica también saber que «no somos los dueños de la creación. Ni siquiera somos dueños de nuestro propio cuerpo y de nuestra vida». Monseñor Osoro ha recordado que, en Laudato si, el Papa Francisco dice que «aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente».

La ecología se enriquece con estas propuestas de las tradiciones religiosas, ha subrayado monseñor Osoro. Como consecuencia, también para resolver la cuestión ambiental «es esencial la libertad religiosa. No solo que me dejen hablar aquí», sino también «que me dejen expresarme en la vida pública» y «crear instituciones fruto de esta experiencia» de fe. «Este derecho está siendo atacado en distintas partes del mundo de forma brutal o de forma más sutil».

Pacto educativo y diálogo político

El también gran canciller de San Dámaso ha pedido «un gran pacto entre los estados» y «en nuestro país» para hacer posible «en todo el mundo un cambio educativo» que vaya al fondo de la crisis antropológica y resuelva lo que Benedicto XVI calificó de «emergencia educativa». Esta nueva forma de entender la educación deberá centrarse «en el bien de las personas, no en los intereses ideológicos» e incluir «la presentación del hecho religioso» y de «una concepción del hombre abierto a los demás» y «sabedor de que es el regalo de Alguien más grande que él y está sostenido por Alguien más grande que él».

Monseñor Osoro ha aludido además a la actualidad política española tras las elecciones, citando al Papa Francisco en Laudato si: «La grandeza política se demuestra cuando en momentos difíciles se obra por grandes principios y pensando el bien común a largo plazo. Al deber político le cuesta mucho asumir este deber de un proyecto de nación».

Este proyecto –ha añadido el arzobispo– debe contemplar «el bien común, la justicia social, la participación de todos, la solidaridad como referente. La política no debe ser instrumento de la economía sino al revés, y no someterse al paradigma de la tecnocracia. Necesitamos que la política, la economía y el diálogo se coloquen al servicio de las personas, con clara opción preferencial por los empobrecidos del mundo».